Lifestream de Jorge Gobbi
Jorge Gobbi es docente de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), casa de estudios de donde también es egresado. Se desempeña en la materia "Teoría y Práctica de la Comunicación II", cátedra Stella Martini, y entre 2001 a 2005 estuvo a cargo del seminario "Comunicación, viajes y representaciones sociales" en la misma carrera. Cursa el doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
Desde hace algunos años trabaja especialmente en el mercado de viajes y turismo, tanto para empresas como para el sector oficial.
Este último fin de semana, junto con varios integrantes de Red ViajAR (Walter De Boever, Lucila Runnacles y Nicolás Pasiecznik) estuvimos en Monte Hermoso, en un blogtrip organizado por autoridades y prestadores locales. Como parte de los recorridos, hubo visita a lugares importantes del lugar, como el Faro Recalada y la desembocadura del río de Sauce Grande, así como conocer las actividades que se pueden realizar en la zona, como paseos en 4×4 y cabalgatas.
En los próximos días voy a publicar en el blog una serie de entradas sobre el blogtrip, pero hoy arrancamos con el álbum de fotos, que pueden ver debajo. Si quieren ver un resumen de las publicaciones en las redes sociales (en particular Twitter e Instagram) sobre el #montehermosoBT, pueden chequear en Storify. En los próximos días esa recopilación va a ser actualizada.
El blogtrip a Monte Hermoso fue organizado por la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Monte Hermoso y Cabañas El Secreto.
Hoy y mañana se realiza en Buenos Aires el foro de martketing turístico Marktur. Voy a estar durante buena parte de ambas jornadas, en las distintas charlas que se brinden. Desde ya, para quienes vayan al evento, siempre hay tiempo para charlar en algunos de los recesos entre las actividades.
Si quieren seguir el evento por Twitter, pueden usar el hashtag #Marktur2013. También vamos a estar comentando sobre el evento a través de las cuentas @morrissey @blogdeviajes y @redviajar
Pueden ver el programa del evento en este enlace.
Finalmente comenzaron a llegar las primeras invitaciones para Oggl, la red social de fotografía para dispositivos móviles de Synthetic, la empresa desarrolladora de Hipstamatic. Ésta última es una aplicación muy conocida para quienes usan dispositivos iOS (iPhone / iPod Touch) ya que tiene una muy interesante forma de trabajar con la fotografía digital a partir de una combinación de películas, lentes y flashes virtuales. Gracias a ello, y si tenemos una cierta cantidad de opciones en cada rubro, las posibilidades de Hipstamatic son enormes. Como forma de obtener ingresos, películas, lentes y flashes virtuales se venden como packs que podemos bajar a Hipstamatic por US$ 0,99, aunque cada tanto aparecen lanzamientos gratuitos -por ejemplos, auspiciados por empresas.
A pesar de que Hipstamatic es muy usado por los usuarios más fanáticos de la fotografía en dispositivos móviles, en el último año las cosas no venían bien para ellos. Optaron por concentrarse en iOS -y se negaron a desarrollar una alternativa para Android-, lanzaron una aplicación llamada Desechable, que fue un fracaso -la idea era vender “rollos digitales”, así que había que volver a comprarlos cada cierta cantidad de fotos, una idea de lo más estúpida- y despidieron a la mayor parte de su personal. Ahora, y luego de dedicarse durante unos meses a su revista para iPad, llamada Snap, han vuelto a desarrollar ideas sobre Hipstamatic, pero ahora para convertirlo en una red social para fotografía que sale a competir en un terreno un poco más orientado a los profesionales que Hipstamatic.
La idea es que las películas, rollos y flashes virtuales de Hipstamatic se encuentren disponibles para los que usan Oggl -un nombre, por cierto, no me parece muy acertado. Habrá dos tipos de participantes: los gratuitos, que podrán usar un set limitado de películas y lentes (por ahora no hay flashes) y los premium, que pagarán US$ 9,99 por año, y que podrán importar todos los artículos que compraron en la aplicación de Hipstamatic. También aseguran que de aquí en más todos los meses habrá novedades en películas y lentes, que serén exclusivas para los participantes premium. De esa manera, Oggl busca posicionarse como una red de fotografía móvil más orientada hacia el usuario más involucrado.
A primera vista, la interfaz de uso no es muy intuitiva. Las opciones no son claras, y los menús no están bien ubicados. Podemos seguir a otros usuarios, pero por ahora la forma de manejo de los seguidores es un poco incompleta. Hay dos formas de editar en tiempo real las fotos. Primero, a través de cinco filtros programados, a la manera de Instagram -en este caso, son Landscape, Portraiture, Nightlife, Food y Sunset. Cómo verán, están más bien orientados a situaciones. Una vez tomada la imagen y almacenada en la memoria, se le puede aplicar la combinación de las 5 películas + 5 lentes virtuales.
Si ya están acostumbrados a usar Hipstamatic, no hay muchas sorpresas. El manejo es prácticamente el mismo, salvo los filtros iniciales. Al igual que Hipstamatic no permite importar fotos desde la memoria del iPhone / iPod Touch. O sea, obligatoriamente tienen que usar la aplicación
Una de las mejores funcionalidades de Oggl tiene que ver con las posibilidades de publicar en otras redes sociales. Podemos compartir la foto, además de la red propia de Oggl, en Instagram, Tumblr, Flickr, Twitter, Foursquare y Facebook. En ese sentido, es una alternativa muy completa para publicar en varios lugares al mismo tiempo.
Hay varias preguntas, claro. La primera es si como propuesta tendrá el valor suficiente como para que un grupo significativo de usuarios opte por pagar. Algo que recién se podrá responder cuando veamos que tan importante es la comunidad de usuarios que han logrado atraer. La segunda tiene que ver con los tiempos: ¿no tardaron demasiado tiempo en Synthetic a la hora de pensar una alternativa más social para Hipstamatic? Porque ese espacio ahora está ocupado por Instagram, y va a ser complicado lograr desplazarlos de ese lugar. Al menos por ahora otras redes no lo han logrado.
Oggl ya está disponible en el iTunes App Store, pero necesitan una invitación para comenzar a usarlo. Funciona únicamente en iOS 6.0.
A la hora de hacer algunas críticas a Instagram, el punto que más hemos enfatizado en este blog tiene que ver con la difusión de las imágenes de los usuarios. Como en Instagram no existe la posible de hacer RT como en Twitter, dentro de la misma plataforma las posibilidades de obtener más difusión se acotan demasiado. A tal punto que si no se encuentran entre la lista de los usuarios recomendados, el tema se hace bastante cuesta arriba. Debido a estas limitaciones, ha ganado mucho espacio el uso de múltiples hashtags por foto (Instagram permite hasta 30 por imagen) como una manera de atraer a los usuarios que buscan determinadas imágenes.
Pero desde la compra por parte de Facebook, queda claro que la estrategia pasa por integrar cada vez más los servicios de Instagram con la mayor red social del planeta. Por un lado, por la mayor visibilidad de las imágenes en el timeline de Facebook. Dos, por sumar funcionalidades como la etiqueta para personas y objetos, algo que hace tiempo existe en Facebook, y que orienta a Instagram hacia usos más ligados a eventos y reuniones de personas. Pero al menos en mi caso, la integración con Facebook no me ha traído demasiados seguidores nuevos, aunque sí mayor número de “me gusta”.
Algún tiempo atrás, revisamos algunas redes sociales orientadas a fotografía que competían con Instagram (ver en los enlaces al final de la entrada). Todas ellas (Starmatic, Tadaa, EyeEm) incorporan la posibilidad de hacer RT de fotos, y compartirlas con tus seguidores -y también hay aplicaciones que te permiten hacer repost de imágenes de Instagram en tu cuenta, pero no vi que las usaran mucho. El gran problema de estas redes es que la mayor parte de la comunidad ya está en Instagram, y que por ahora no han dado mayores intenciones de salir masivamente de esa plataforma, a pesar de algunas crisis puntuales recientes por los cambios en las condiciones de participación y propiedad de las fotos.
Por ello, algunos han optado por una estrategia diferente. Por ejemplo, en estos días se lanza Oggl, una comunidad de fotografía basada en Hipstamatic. Que es una aplicación que me gusta mucho, en tanto da muchas posibilidades creativas a la hora de tomar imágenes gracias a su combinación de lentes, películas y flashes virtuales. El foco va a ser apuntar al “power user” antes que a los participantes de Instagram, y por ello la membresía va a tener un costo de US$ 0,99 por mes o US$ 9,99 por año. Si se tiene en cuenta que Hipstamatic hace tiempo no acierta con sus decisiones, y que ha perdido mucha relevancia en el último año frente a Instagram, habrá que ver si logran con esta movida tener más repercusión o si ya es demasiado tarde para intentar esta especie de “App.net para Instagram”. Por ejemplo, en el último año apenas si han incorporado novedades en su aplicación principal; y fracasaron con Disposable, que buscaba combinar la idea “rollos virtuales” con la venta de lentes y películas. Por cierto, jamás lanzaron una versión de sus aplicaciones para Android.
Por ahora, Oggl sólo estará accesible mediante invitación. Por lo que vi, por ahora únicamente está abierto el registro pero no han enviado invitaciones. Cuando accedamos a una, ya comentaremos que nos parece Oggl.
Enlaces relacionados sobre el tema en este blog:
Starmatic, EyeEm, Tadaa y las alternativas a Instagram
Instagram: perfiles Web y estrategias de difusión
Twitter e Instagram: lo relevante es la comunidad
Viaje, estrategias de promoción y tiempo real: sobre los usos turísticos de Twitter e Instagram
Instagram, Twitter, y la pelea por la publicación desde dispositivos móviles
Uno de los puntos importantes de todo viaje es el proceso de investigación previo. Si bien cada vez hay más aplicaciones y servicios Web que te permiten buscar más datos mientras estás en el destino -como, por ejemplo, hacer búsquedas en Foursquare o Google Local- lo cierto es que al menos el esqueleto básico de los recorridos se arma en casa, delante de la PC y las guías de viaje. Al menos en mi caso, las dos herramientas que uso para armar las notas son Evernote y Google Docs. Y cada vez uso más la primera, aunque la función de crear libretas compartidas está reservada únicamente a quienes tienen la versión paga (40 dólares al año), mientras en Google Docs se puede usar gratis. La ventaja de Evernote, al menos en mi caso, es que tiene muy buen soporte multiplataforma, y las notas creadas las puedo chequear y actualizar desde iOS, Blackberry y Android sin problemas. En Google Docs es un poco más complicado, aunque las últimas versiones de Google Drive mejoraron bastante.
Una aplicación que tomó el camino de buscar convertirse en una especie de Evernote para viajes es Dcovery, que por ahora tiene aplicación para iOS, más un bookmarklet que pueden instalar en los navegadores Firefox y Chrome (tanto en PC como MacOs). La idea de Dcovery es sencilla. La aplicación para móviles te permite crear listados de lugares a visitar en una ciudad, a partir de datos tomados sobre todo de Foursquare y Google Local. Luego, se pueden sumar más datos a cada lugar a partir de buscar en nuestra PC y sumar más información a los lugares. De esa manera, se combina la idea de crear recorridos con tomar notas y sumar enlaces a la manera de gestor de marcadores tipo Instapaper.
Los problemas de Dcovery, sin embargo, no tardan en aparecer. La integración entre la aplicación y el bookmarklet es potencialmente interesante, pero no tiene la sencillez de la solución de Evernote o Google Docs. A eso hay que sumarle que está disponible sólo para iOS, así que los usuarios de otras plataformas para móviles se quedan afuera. Y otro punto negativo: la aplicación de Dcovery cuesta 3 dólares en el iTunes Store, aunque ya la han rebajado en algunas ocasiones a 0,99 dólares.
Si se tiene en cuenta que Evernote ya tiene aplicaciones para gastronomía (Evernote Food) y Libreta de Direcciones (Evernote Hello), ¿cuánto tardará en aparecer con una opción dirigida específicamente al mercado de viajes? La estrategia de Dcovery muestra que es un mercado con potencial, pero que necesita una mejor implementación de las ideas de armar guías personalizadas de viaje.
Desde hace algunos años, en Abu Dhabi se están construyendo dos de las iniciativas más ambiciosas en el terreno de los museos. Se trata de abrir sucursales del Louvre de París y el Guggenheim de New York. El proyecto es financiado por el Tourism Development and Investment, que es propiedad del Estado de Abu Dhabi. La construcción de ambos museos comenzó ya hace algunos años, como parte de un proyecto mucho más amplio, que tiene una inversión de 27 mil millones de dólares. El objetivo es diversificar la economía de Abu Dhabi, algo que el país necesitará llevar a cabo en tanto las reservas petroleras se agotarán en las próximas décadas. Y uno de los segmentos al que apunta este proyecto es el turismo, desde ya. Dubai, por ejemplo, hace tiempo viene desarrollando una política similar, con un fuerte énfasis en impulsar la llegada de turistas y viajeros de negocios. Para ello, ha modernizado de manera notable la infraestructura aérea y desarrollado muchos proyectos edilicios destinados a empresas.
El problema de Abu Dhabi es que desde la crisis de 2008 el valor inmobiliario de muchos proyectos no ha cesado de caer. Y por ello, han debido recortar presupuesto destinado a la construcción de los emprendimientos más importantes, en particular los museos. En los dos últimos años, ya se han realizado una serie de despidos y recortes de los gastos de desarrollo. La primera exposición en el Louvre Abu Dhabi se abrió a fines de abril, así que en el mediano plazo tendremos más novedades sobre la viabilidad del museo.
Para quienes vayan por estos tiempos al Louvre de París van a encontrar, justo en el hall de entrada, un gran cartel que habla de la apertura de la sucursal en Abu Dhabi. Por desgracia no le tomé foto, pero no les va a costar verlo si al Louvre parisino.
Más sobre el tema en Skift.
Ya conocemos las múltiples polémicas que se dan hoy alrededor de los servicios de alquiler temporario de viviendas como AirBNB. Hay destinos donde directamente prohíben ese tipo de alquileres (New York, Amsterdam), y otros donde los encuadran legalmente en nuevas categorías con el fin de que paguen impuestos. Claro, buena parte del tema pasa por la conflictiva relación de este tipo de servicios con el sector hotelero. Un tipo de conflicto que puede extenderse a otros sectores si comienzan a prosperar otros tipos de ofertas en AirBNB o sitios similares. Por ejemplo, la posibilidad de combinar otro tipo de oferta de servicios con el alojamiento.
Como se analiza en una entrada publicada en Tnooz, ya comenzaron a aparecer las ofertas que combinan alojamiento temporario con servicios de tours y otras actividades. Si se tiene en cuenta que muchos de los alojamientos tienen un buen volumen de visitas y de reservas, y que servicios como AirBNB tienen un buen volumen de tráfico, pueden ser un buen canal para ofrecer otros tipos de servicios. Claro, el conflicto ahora puede extenderse hacia otros mercados, como el de servicios de guías de turismo.
Para AirBNB, más allá de que la ampliación de la oferta de servicios puede mejorar sus ingresos, puede incrementar los problemas legales por el incierto marco regulatario en muchos países, algo de lo que hablamos en Los gobiernos locales y los conflictos por el alquiler de alojamientos a través de Internet y New York vs AirBNB: la política y los límites del modelo de negocios.
Uno de los cambios más importantes en la relación entre búsqueda de información y dispositivos móviles tiene que ver con el uso de la geolocalización: hoy es muy usual que buscadores y aplicaciones tomen en cuenta nuestra posición física para determinar los resultados más relevantes. Pero el método de búsqueda sigue siendo bastante similar en la mayor parte de los casos: hay que ingresar la palabra o serie de palabras a buscar en el formulario, y recibimos un listado de resultados a revisar.
Pero en los últimos tiempos algunas cosas están cambiando en el mercado de búsquedas, a partir de una serie de iniciativas vinculadas con dispositivos móviles. Por un lado, aplicaciones como Foursquare no sólo nos permiten buscar lugares cercanos como restaurantes por nuestra posición geográfica. También nos pueden brindar una serie de datos relevantes, como quienes entre nuestros amigos visitaron esos sitios, y las recomendaciones de otros usuarios. Ese tipo de estrecha vinculación entre red social y búsquedas es algo que desde ya le interesa a empresas como Facebook y Google, aunque ésta última está un poco en desventaja en este punto, debido a que por ahora sus iniciativas en medios sociales han sido un fracaso, o han logrado una escasa relevancia.
Así que Google está testeando otros métodos, y una de sus propuestas es más que interesante para el mercado de viajes. Es Google Now, que vincula geolocalización con la posibilidad de brindarnos información en tiempo real, sin necesidad de buscarla de manera explícita. Para eso, se crean “tarjetas” con datos que nos interesa conocer. Por ejemplo, el pronóstico meteorológico, el tráfico, vuelos, agenda, eventos deportivos, entre otros. Google Now se encarga, de acuerdo al lugar donde nos encontramos, de darnos la información relevante, o de mantenernos actualizados de los cambios que se dan, por ejemplo, en un partido de fútbol.
Desde ya, no es una estrategia sencilla, porque implica crear la posibilidad de seguir una enorme cantidad posible de variantes y eventos. Por ejemplo, los eventos deportivos están disponibles de manera limitada. Y lo mismo pasa con la información sobre ciudades. Pero las limitaciones actuales seguramente van a ser mucho menores en el futuro, en tanto la adopción de Google Now puede llevar a la creación de mayor número de tarjetas y variantes de información. Google vende a esta aplicación como un “asistente”, en tanto puede vincular búsquedas en la Web, a partir de comandos de voz, con recordatorios y tarjetas configuradas por el usuario. El mercado de viajes es uno donde Google Now podría generar mucho interés, en tanto los turistas están más que interesados en obtener información geolocalizada y relevante.
Por ejemplo, aquí uno de los potenciales usos de Google Now para las tarjetas de embarque en vuelos:
Google Now es una vuelta de tuerca interesante para Google: en lugar de buscar construir medios sociales populares, se concentra en su fuerte: la capacidad de brindar resultados a partir de su fuerte, que son las búsquedas. Es cierto que en algún momento el tema social tendrá su peso, pero en todo caso ese lado podrán cubrirlo terceros, a partir del desarrollo de tarjetas específicas.
Por ahora, Google Now sólo está disponible para Android 4.1 ó superior, pero se espera que pronto aparezca para iOS.
Sobre el tema, pueden leer Forget Searching For Content – Content Is About To Start Searching For You, en ReadWrite.
“Facilitada por un almacenamiento sencillo y barato, formatos estandarizados de base de datos y maduración de la infraestructura de interconexión de la información, la eficiencia con que hoy es posible movilizar la información no tiene precedente. Posee escaso sentido que la información se ubique en un punto fijo. Ni atada ni limitada por su ubicación geográfica, la información recolectada en un sitio puede transmitirse fluidamente a otro, ya sea registro por registro o en masa. La movilidad de la información, sin embargo, no está en función del hardware y software de red, sino también del entusiasta incremento en la adopción y uso de redes por actores sociales e institucionales. A menos que optemos por no hacer contactos -para participar socialmente en una forma u otra-, el oscurecimiento no puede alcanzarse por reubicación. La información en formato electrónico digital no sólo se esparce en múltiples puntos, sino que también es accesible desde múltiples puntos. La red de información resulta completa, científica y precisa; los datos de quiénes somos y qué hemos hecho nos siguen a todas partes, y a veces incluso nos preceden” (Nissembaum, 2010:55).
En los últimos años, una de las tendencias más obvias que se ha dado en la Web es la consolidación de las redes sociales y servicios que buscan obtener de los usuarios una serie creciente de datos. Esos datos luego son usados para personalizar la experiencia de uso, pero fundamentalmente tienen importancia a la hora del marketing. Por ejemplo, permite segmentar enormes bases de datos por preferencias y gustos, conocer tendencias en tiempo real y mucho más. La recopilación masiva de datos (“big data”) puede ser abordada desde varios puntos. Uno más que relevante es el de la privacidad, en particular para los usuarios, algo que puede hacerse desde el diagnóstico de Nissembaum que abre esta entrada -su libro es muy recomendable para analizar esas relaciones entre tecnologías de la información, “big data” y datavigilancia.
Pero en esta entrada me interesa más analizar la evolución de las aplicaciones móviles para viajes en el último año. Muchas de ellas han tomado debida nota de las estrategias de vincular contenido con el análisis de tendencias, algo que necesita crear una mayor interacción con los usuarios. Para plantearlo de manera simple: una aplicación móvil para un destino no puede ser sólo un espacio de contenidos; también tiene que permitir obtener información sobre el tipo de consumos y recorridos de los turistas que visitan un destino. Información que luego será usada para mejorar contenidos en determinados sitios, seguir el éxito de determinadas iniciativas de marketing y descubrir nuevos patrones de consumo de los turistas. Algo que ya vienen haciendo varias empresas en el mercado de aplicaciones de viajes para dispositivos móviles, como los casos de TripAdvisor, AirBNB, Triposo, Gogobot, y la lista sigue.
La vinculación entre contenido y consumo por parte de los usuarios ya no puede ser vista como espacios separados, al menos si seguimos las tendencias marcadas por muchas aplicaciones para dispositivos móviles. La clave pasa por el consumo de contenidos en tiempo real en el lugar que visitamos, un espacio donde esas aplicaciones adquieren hoy una ventaja muy importante sobre los sitios Web mayormente visitados desde PCs y antes de viajar. No se trata, en todo caso, de la búsqueda de información global sobre un destino; más bien, el uso de estas aplicaciones procura resolver dudas e intereses puntuales, desde encontrar restaurantes en la zona hasta completar ciertos recorridos por una ciudad.
En una entrada anterior de este blog (“Viaje, estrategias de promoción y tiempo real: sobre los usos turísticos de Twitter e Instagram“), planteaba que por ahora no ha habido un uso demasiado innovador de plataformas de publicación como Twitter e Instagram para promover destinos. Hoy el proceso de innovación pasa más bien por esas aplicaciones de viaje que están vinculando activamente contenidos, difusión y datamining / búsqueda de tendencias. Para nuestra desgracia, esa construcción de conocimiento sobre destinos tiene al menos dos problemas: se hace sobre plataformas propietarias y sometidas a cambiantes reglas de acceso; y sobre la base de una relación cada vez más estrecha de esquemas de datavigilancia y la creación de perfiles de usuarios y viajeros.
Por ahora, las aplicaciones oficiales de los destinos más bien están concentradas en los contenidos. Pero no va a pasar mucho tiempo antes que comiencen a evolucionar hacia estrategias de vinculación de contenidos con relevamiento de los usos por parte de los usuarios. En algún punto es hasta un movimiento defensivo: si no lo hacen ellos, lo terminará haciendo alguna de las muchas aplicaciones de viajes para dispositivos móviles que hoy se disputan el mercado. Movimiento defensivo que se extiende también a otras empresas; no por nada en los últimos tiempos Google y Facebook se la pasan haciendo lanzamientos para el mercado de los dispositivos móviles.
Bibliografía
Nissembaum, Helen (2010) Privacidad amenazada. Tecnología, política y la integridad de la vida social. México, Océano, 2012.
Hay al menos dos entradas posibles al tema de los souvenires que compramos en los viajes. Podemos arrancar desde las prácticas de los turistas, e hipotetizar una serie de funciones de estos objetos. Uno, la hipótesis experiencial: los souvenires tienen mayor o menor valor de acuerdo con su conexión con nuestra experiencia de viaje -por ejemplo, vincularse con esos recuerdos felices. Dos, la idea de que la industria ha colonizado nuestros recuerdos a tal punto que necesitamos esas mercancías para rememorar nuestro pasado viajero. Tres, el consumo irónico y distanciado de objetos relacionados al viaje, a los que sabemos sin mayor valor u originalidad, pero aún así los integramos a un marco de consumo.
Existe también una mirada más bien macro ligada con lo económico. Por ejemplo, como esos objetos, que deben representar una serie de valores locales, cada vez es más integrada dentro de cadenas globales de producción. Por ejemplo, aquellos productos fabricados en China de manera genérica, y que luego son “situados” con una inscripción. Aunque a veces esa estrategia no es muy exitosa, como cuando encontré un tradicional globo de vidrio, que en su interior contenía un muñeco de nieve y la inscripción “Recuerdo de Mar del Plata”.
Un punto de relación entre ambas miradas sobre los souvenires: que se trata de objetos que deben representar valores locales y prácticas localizadas, pero a la vez ser reconocibles en entornos globales. Para decirlo de otra forma: objetos estandarizados, pero que adquieren sentidos al vincularse con experiencias personales.
No faltarán las miradas negativas sobre este punto, pero en el fondo tampoco hay que ser tan terminante. Al fin y al cabo, nuestras propias experiencias de viaje suelen ser narradas de maneras convencionales de contar historias y construir relatos. La relación entre souvenir y viaje siempre ha implicado una tensión entre individualidad y masificación; el comercio y la construcción del viaje como espacio de libertad de las rutinas productivas; el estereotipo y la representación de la complejidad de un lugar, entre otros puntos.
En todo caso, cualquier lectura sobre los souvenires será incompleta si sólo nos quedamos con las prácticas de los usuarios -para qué compran souvenires- como en el tema macro de las representaciones y la economía -cómo esos objetos estandarizados dicen algo sobre el destino local. Más bien, es necesario pensar las relaciones entre ambos marcos como una forma de explicar porqué, finalmente, los souvenires han logrado perdurar tanto tiempo en el mercado turístico, incluso cuando muchas veces son producidos de manera global y en serie.
Más en este blog sobre el tema souvenires:
Souvenires: hipotesis sobre la memoria y los objetos
Souvenires y globalizacion: simbolos locales y objetos transnacionales